Restaurantes en espacios de coworking. ¿Es esto posible?

Convertir restaurantes en espacios de coworking, otro modelo de negocio que crece en Estados Unidos y que se expande al resto del mundo. Se podría decir que los trabajadores remotos pueden trabajar hasta en un banco del parque. Vale un sitio que tenga una mesa, conexión wifi, un enchufe y con esto ya tienes un lugar de trabajo óptimo. Si os habéis fijado, McDonald’s coloca a freelancers con portátiles en los anuncios de locales. Por ello no es difícil pensar en  fusionar restaurantes y coworkings.

¿Y como nació este concepto? Fue finales de 2015, Preston Pesek, un emprendedor inmobiliario de Nueva York; la ciudad que no duerme y que, tampoco tiene más espacio para los emprendedores en sus coworkings. Los precios de los alquileres son prohibitivos, así que los trabajadores deslocalizados con menos recursos se ven en bibliotecas, cafeterías, bares… En cualquier local susceptible de tener mesa, wifi y enchufe. Aun así, no dejará de ser un lugar de paso para trabajar. Esa mirada del camarero cuando llevas 3 horas en la mesa con solo dos cafés… Y como no, cuando echan el cierre y te invitan sutilmente a irte.

Puede que Pesek viese alguna de estas comunes escenas y por eso fundó Spacious; iniciativa que propone crear espacios polivalentes en restaurantes. Un dato curioso  en Estados Unidos, es que la gran mayoría de los restaurantes no abren hasta las 18:00, el resto de las horas el negocio está sin rentabilizar y en una ciudad con problemas de espacio, nada se desaprovecha.

Spacious optimiza los tiempos en los que los restaurantes están cerrados y los convierte en espacios de coworking. Solo deben poner el wifi, los enchufes y, como extra, cafés ilimitados y algún snack. Con esta idea ha conseguido dos cosas: abaratar el precio de los coworkings y rentabilizar restaurantes en sus tiempos muertos. Supone una ayuda para ambas partes, solución ideal para freelancers que no necesitan grandes recursos y una mejora en los costes de mantenimiento de los restaurantes.

En 2016, surge CoworkCafe en Virginia. Su fundador, David James, gracias a él conocemos los coworkers que demandan este servicio: escritores, desarrolladores de software o consultores de marketing, son los profesionales que acuden a la zona, que estas cafeterías reservan para el coworking.

Esta idea ha llegado a Francia, se llama FrenchWork: una asociación entre restaurantes y coworkings, que ceden sus locales durante las horas de menos actividad. Dando un lugar de trabajo a freelancers, los restaurantes obtienen un  beneficio de 2.000 euros extra al mes, según indica su fundador.

La corriente siguió hasta los bares de Tel Aviv, donde se desarrolla la misma idea, pero en los pubs de la ciudad.

Con estos ejemplos podemos observar que fusionar restaurantes y coworkings está muy de moda; puede que en futuro se instale en España. En un país plagado de bares y restaurantes no debería ser complicado, pero se encuentran con el problema que estos locales están casi siempre llenos.